Vulcano-II-1017: Escuchando y filmando a la mar profunda

Nos unimos al equipo de Vulcano II para realizar un estudio de acústica e imágenes en el cono eruptivo del volcán y en las aguas profundas que lo rodean hacia el Mar de Las Calmas, en el sur de El Hierro. Formamos el equipo tres personas del equipo de investigación BIOECOMAC (Biodiversidad, Ecología Marina y Conservación) de la Universidad de La Laguna (ULL): Jesús Alcázar, quien realiza su tesis doctoral con un contrato FPU, sobre bioacústica de cetáceos de buceo profundo y de su hábitat; Jaime Moreno, quien finalizará sus estudios de Máster analizando las imágenes obtenidas con la cámara en Vulcano II, así como muestras de mictófidos obtenidas previamente en otra colaboración de la ULL y el IEO; y Natacha Aguilar de Soto, investigadora Ramón y Cajal especialista en cetáceos y bioacústica marina, que les dirige estos trabajos.

Estamos utilizando sistemas de grabación autónomos de banda ancha, los SoundTrap, fabricados en Nueva Zelanda, que permiten grabar con una frecuencia de muestreo de 288 kHz y alta calidad de sonido. A los SoundTrap se une la cámara Tohora (que significa “ballena” en Maorí), un sistema también autónomo de cámara de video con iluminación led, que se larga a la profundidad deseada (por el momento hasta 750 m).

El objetivo del trabajo es continuar el monitoreo audiovisual del cono eruptivo estudiado en las campañas Vulcano, y extender este monitoreo hacia aguas cercanas, para realizar un estudio comparativo de los resultados y los posibles efectos del volcán, y también para estudiar la dinámica vocal de la capa de reflexión profunda (DSL) en sus migraciones circadianas.

La DSL constituye la mayor biomasa de las aguas profundas del planeta; esta capa de organismos, compuesta principalmente por peces mictófidos, se acumula entre 500-600 m de profundidad (entre 400 y 700 en distintos océanos). La densidad es tal que crea un mínimo de oxígeno, de modo que los organismos de la DSL son “de bajo consumo”, al menos durante el día, cuando se refugian en profundidad para escapar de los depredadores visuales. Por la noche se activan y gran parte asciende a aguas epipelágicas al anochecer y regresa a su escondite profundo al amanecer, un viaje espectacular para pececillos de pocos centímetros. La DSL es un recurso inmenso que alimenta a multitud de depredadores, tanto mamíferos y aves marinas como peces, incluyendo túnidos de interés comercial. Algunos ojos la ven como una fuente potencial de harina de pescado, de modo que es necesario ampliar conocimientos sobre ella, con el fin de poder sentar las bases sobre si su explotación podría ser sostenible o no. En Vulcano II esperamos aprender más de la DSL utilizando una mezcla de métodos de acústica activa y pasiva, unidos a la Tohora, y la mar está echada para los trabajos, así que ¡ya estamos con ganas de ver los resultados!