La vida sobre el volcán

La calle principal de Frontera está tan tranquila como acostumbra. A la sombra de los laureles de indias, unas niñas venden dulces como broma entre los pocos turistas, los coches paran para saludar a los transeúntes… Las casas son bajas y algunas están pintadas, de amarillo o rojo. Lo normal en El Hierro, la isla más alejada de la Península y la más pequeña y olvidada de Canarias. Calma, paz, tiempo, sol. Entonces un viejo Fiat Punto azul lleno de pegatinas irrumpe en la calle con un megáfono a través del que emite publicidad. Tras el mensaje del cambio de gerencia en un negocio surge uno poco tranquilizador: “Si siente un temblor, la famosa trigueña apacigua el dolor”.

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